Mi experiencia en la comunidad Asuncionista de Plovdiv, Bulgaria.
Octubre Noviembre, 2006.

 

Cuando mi mejor amigo me propuso visitar su comunidad en Bulgaria durante las vacaciones jamas imagine que este viaje se convertiria en una gran experiencia en el aspecto personal y espiritual.
 

Llegue a un pais lejano, desconociendo las costumbres, la gente y el idioma. Sin embargo pronto fui aceptado como uno mas y empece a descubrir mediante la convivencia con la comunidad Asuncionista de Plovdiv varios mensajes que el Senor tenia para mi.
Primero experimente el valor de la humildad, pues al llegar aqui desaparecieron las etiquetas del mundo materialista: la edad, estudios, conocimientos, experiencia.

Aqui a traves de la pequena ayuda que daba en las distintas actividades pude entender que el valor de una persona esta en lo que puede aportar a su comunidad y en eso mismo tiene su recompensa.

 

Para mi el premio fue compartir la sabiduria, la piedad y la intelecualidad de los Padres, la bondad y dedicacion de las Hermanas, el entusiasmo de los jovenes y la amabilidad de la toda la comunidad.
Aqui donde todo es el producto de la convivencia y no se exige el trabajo ni la recompensa, es un pequeno experimento de lo que Jesus no enseno que debe ser la sociedad entera.
Vivir la Liturgia en el rito oriental fue otra experiencia muy importante, sobre todo cuando se viene de un pais lleno de simbolismos como Mexico.

El culto a los iconos, la solemnidad, la ceremonia me permitieron entrar en contacto con el Senor y saber que El esta ahi con nosotros en la Eucarisita haciendonos parte de su santidad y dandonos sus bendiciones.
Tuve ademas la gran fortuna de estar aqui para la celebracion de los tres martires; espero que su ejemplo sirva para mi vida futura.

Me llevo grandes recuerdos, entre ellos las sonrisas y un abrazos que recibi al visitar a los ninos que cuida la orden de las hermanas de la Madre Teresa y de la entrega de las hermanas; de la satisfaccion de apoyar en la presentacion que hicieron los jovenes en la conmemoracion de nuestros martires; de la convivencia con mas hermanos de las comunidades de Rumania e Italia; y por supuesto de la oportunidad de compartir un poco de mi cultura a traves de la ofrenda para los fieles difuntos y de la comida mexicana.

Se que se me permitio vivir una experiencia reservada para aquellos que van tras el llamado del Senor y por ello me siento muy afortunado.

Rezare para que la misma oportunidad le sea otorgada a mas personas y asi esta comunidad de laicos y religiosos siga creciendo para llevar y hacer la palabra de Dios.

Agradezco profundamente a todos los integrantes de la comunidad y pido a Dios que los llene con sus bendiciones.

Jorge Ramon Abascal
 

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