Entre Roma y Moscú ha nacido una santa alianza
 

Objetivo común: la "nueva evangelización" de Europa. Una delegación de la Iglesia ortodoxa rusa de visita en el Vaticano, que publica una antología de los escritos del patriarca. Siempre más cercano un encuentro entre Kirill y Benedicto XVI

 
by Sandro Magister

ROMA, 24 de mayo de 2010 – Dentro de poco Benedicto XVI creará un nuevo "consejo pontificio" expresamente dedicado a la "nueva evangelización". No para los países de misión donde ya actúa la congregación "de propaganda fide", sino para los países de antigua cristiandad hoy en peligro de perder la fe.

El Papa Joseph Ratzinger quiere ligar su pontificado a esta iniciativa. Y fue este el tema principal sobre el que se discutió una mañana de primavera del 2009, en Castel Gandolfo, con cuatro cardenales de peso que llamó a consulta: Camillo Ruini, Angelo Bagnasco, Christoph Schönborn y Angelo Scola, este último el más decidido en proponer la institución del nuevo despacho.
Pero mientras tanto, ya se ha unido al Papa un gran aliado de fuera de la Iglesia católica, en esta empresa de nueva evangelización.
Este gran aliado es la Iglesia ortodoxa rusa.

La tarde del jueves 20 de mayo, inmediatamente antes de que en el aula de las audiencias en el Vaticano se iniciase el concierto ofrecido a Benedicto XVI por el patriarcado de Moscú, el presidente del departamento de relaciones exteriores de este patriarcado, el Metropolita Hilarión de Volokolamsk (en la foto), ha dicho esto al Papa: que la Iglesia católica no estará sola en la nueva evangelización de la Europa descristianizada, porque tendrá a su lado a la Iglesia rusa "no más competidora sino aliada".

La relación positiva que se ha instaurado entre la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia de Roma es una de las conquistas más sobresalientes del pontificado de Benedicto XVI. Sobresaliente también por su rapidez. En efecto, basta volver atrás una década para registrar el hielo que reinaba entre ambas Iglesias.
A una pregunta de www.chiesa sobre los motivos que han llevado a este extraordinario cambio, el Metropolita Hilarión ha señalado tres.

El primer motivos, ha dicho, es la persona de un nuevo Papa. Un Papa que recoge "una estima positiva del conjunto del mundo ortodoxo ruso", aún estando éste invadido de seculares sentimientos antiromanos.

El segundo motivo es la común visión sobre el desafío que se le presenta a ambas Iglesias de la descristianización de países que en el pasado eran el corazón de la cristiandad.

El tercer motivo es que están de acuerdo en que la vía maestra para la nueva evangelización está en confiarse a la gran tradición cristiana.

A la pregunta sobre un encuentro - el primero en la historia - entre los jefes de ambas Iglesias, de Roma y de Moscú, Hilarión respondió que "es un deseo, una esperanza y debemos trabajar para que ocurra. "Agregó que antes deberán ser allanados algunos obstáculos, antes que todos las diferencias entre las dos Iglesias en Ucrania, pero dice estar confiado en que el encuentro ocurrirá pronto: "no entre un patriarca y un Papa cualquiera, sino entre el patriarca Kirill y el Papa Benedicto".

Una prueba de cuanto se han acercado las posiciones de los jefes de las dos Iglesias la dan dos libros publicados con pocos meses de diferencia uno de otro, sin precedentes en la historia.
El primero ha sido publicado el pasado mes de diciembre por el patriarcado de Moscú y trae en ruso y en italiano los principales textos de Benedicto XVI sobre Europa, antes y después de su elección como Papa, con una amplia introducción escrita por el Metropolita Hilarión.
El segundo, publicado hace pocos días por la Editorial Vaticana, recoge unos textos de Kirill antes y después de su nombramiento como patriarca, sobre la dignidad del hombre y los derechos de la persona, con una introducción del arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del pontificio consejo para la cultura.
Un pasaje de la introducción de Hilarión al primer volumen fue reproducido en su momento por www.chiesa. Y un extracto de un texto de Kirill del segundo libro es reproducido más abajo.
Ambas publicaciones han sido promovidas por una asociación internacional con sede en Roma: "Sofia: Idea Rusa, Idea de Europa". La cual anima una academia ítalo-rusa, "Sapientia et Scientia" inaugurada el pasado 20 de mayo en el marco de las "Jornadas de cultura y espiritualidad rusa" tenidas en Roma por una delegación del patriarcado de Moscú guiada por el Metropolita Hilarión.

Las Jornadas tuvieron dos momentos culminantes. El primero el 19 de mayo, en los locales de la nueva iglesia ortodoxa rusa de Santa Catalina de Alejandría, construida hace pocos años en Roma cerca del Vaticano. Allí el Metropolita Hilarión, el arzobispo Ravasi y el cardenal Walter Kasper, presidente del pontificio consejo para la unión de los cristianos, discutieron el tema: "Ortodoxos y católicos en Europa hoy. Las raíces cristianas y el patrimonio cultural común de Oriente y Occidente".

El segundo momento importante fue el concierto ofrecido al Papa el 20 de mayo por el patriarca Kirill I. Se ejecutaron composiciones de grandes músicos rusos del siglo XIX y XX, como Mussorgskij y Rimski-Korsakov, Tchajkovskij y Rachmaninov. Comentándolos al final del concierto, Benedicto XVI subrayó "el vínculo estrecho, original, entre la música rusa y el canto litúrgico". Un vínculo bien visible también el sugerente "Canto de la Ascensión", sinfonía para coro y orquesta en 5 partes compuesta por e Metropolita Hilarión, ejecutada en el mismo concierto y muy apreciada por el público y por el Papa.

En su mensaje, el patriarca Kirill ha recordado que en Rusia, "en los años de la persecución, cuando la mayoría de la población no tenía acceso a la música sacra, esta obra, junto a las obras maestras de la literatura rusa y de las artes figurativas, han contribuido a llevar el anuncio evangélico, proponiendo al mundo laico ideales de gran nivel moral y espiritual"

Y Benedicto XVI, en su discurso final, ha remarcado cómo en los pasajes musicales escuchados "ya se realiza el enfrentamiento, el diálogo, la sinergia entre Oriente y Occidente, como también entre tradición y modernidad". Un diálogo tanto más urgente para volver a hacer respirar a Europa "a dos pulmones" y restituirle la conciencia de sus raíces cristianas.

Tanto Benedicto XVI como el metropolita Hilarión están totalmente convencidos de que también el arte cristiano es vehículo de evangelización y fermento de unidad entre las Iglesias.

Antes de llegar a Roma y reunirse con el Papa, Hilarión hizo escala en Ravena, Milán, Turín y Bolonia. La primera de estas ciudades fue capital del imperio cristiano de Occidente y de Oriente, y sus basílicas son un maravilloso testimonio de eso. En su conferencia del 19 de mayo, Hilarión ha contado que admiró en los mosaicos de Ravena "el esplendor de una Iglesia en armonía, aún no herida por la división entre Oriente y Occidente". Y agregó:

"Si esta armonía fue real par nuestros antepasados, puede ser real también para nosotros. Si no sabemos buscar la armonía evocada por los mosaicos de Ravena, la culpa será sólo nuestra"

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