Xristos voskresse. Cristo ha resucitado

 


Xristos voskresse ! durante el periodo de pascua, en los países del rito bizantino, es completamente natural y normal saludar con esta alegre expresión de la fe Cristina. La respuesta a este alegre saludo esta lleno de esperanza, es una confirmación llena de una fascinacion: ‘voistina voskresse’, “si el verdaderamente ha resucitado”

 

Siempre, el camino que conduce a esta explosión de alegría es largo y las celebraciones de la semana santa, ricas en plegarias, en gestos y en cantos, nosotros nos sumergimos en la irreflexión sobre la condición humana y sobre nuestra necesidad de ser salvados.

Hace falta la preparación para el reencuentro con Cristo.

Hace falta romper con el clamor de una sociedad donde es muy común que la palabra no es mas que palabreria vana y estéril.
En la tradición bizantina, celebrar pascuas, comprende un comprometimiento serio, que va mas haya de la coparticipación en los ritos, es mas bien una preparación a un reencuentro, es allí cuando se tiene una gran necesidad del tiempo ya que hace falta crear condiciones necesarias para el reencuentro con Dios.
El papa Benedicto XVI, en efecto, nos explica muy bien como cuantitativamente Dios es persona por lo cual exige una relación:


“en reconocimiento de Dios, el Señor creador, como persona, la fe cristiana le considera como conocimiento, palabra y amor... la persona a el singular absoluto no existe, eso ya resulta de las palabras que dieron el nacimiento a el concepto de persona: la palabra griega prosopon que significa literalmente “ver hacia”; y el prefijo pros (dirigirse hacia) implica la relación como elemento constitutivo. De la misma manera para la palabra en latín « persona » : razonar a través ; y nuevamente el prefijo “per” ( a través... hacia) exprimir la relación, pero esta vez como relación de palabra...” J. Ratzinger, « La fe Cristiana ayer y hoy » p.11, LES EDITIONS DU CERF, parís, 2005)
 

Los momento fuertes de el año litúrgico tiene por finalidad el hacernos revenir a la fuente de nuestra identidad, de renvidicarnos como personas, es decir capaces de una relación.
Eso, nos permite el comprender como las largas celebraciones litúrgicas de la tradición ortodoxa, y notoriamente aquellas de la semana santa, son un camino pedagógico para establecer nuestra proximidad con Dios.
Este camino comienza el lunes santo con la parábola de las diez varas, hace falta ser atento y vigilante, ya que el esposo viene, el estar alerta y el ser vigilante son ates que nada una razón de salir de si para dar al otro presente.

Este tema de « la alerta » se prolonga hasta el miércoles santo, donde la contemplación de la unción de Bethanie (Mt 26,6-13) nos manifiesta la actitud que hace falta entrara en relación con Dios: un sentimiento de profunda comunión de amor que abre nuestro corazón a el don: “ es verdaderamente una “buena cobertura” que se realiza para mi”.
A partir de esta actitud de gratitud y de reconocimiento, nosotros somos invitados el jueves santo a seguir al cristo y a contemplar los diferentes momentos de su pasión a través la cual se realiza nuestra salud.

La tarde de ese mismo día son los doce evangelios, que nos ayudan a retener nuestra atención en el sufrimiento de cristo.

El viernes santo es el día de la cruz. Hace falta enjuagar los ojos para encontrar los ojos de Cristo, que muere por cada uno de nosotros.

Allá, en el calvario, se juega el destino, destino de el hombre. Es solamente cuando nuestro mirar se reencuentra con el de Cristo, que se da justamente a morir por nosotros, par que nos hagamos verdaderamente personas.
El sábado santo, es el día de la espera. Recitamos una hermosa plegaria que nos hace experimentar en toda su fuerza la concepción oriental de el saludo.

Es la plegaria de las lamentaciones de el infierno:


“ ¡En ese día, el infierno se lamenta y se limpia : habría sido mejor para mi no aceptar a el hijo de María, ya que, penetro en mis dominios, y le ha puesto fin a mi poder, rompió mis puertas de bronce, y aquellos a quienes yo retenía desde hace mucho tiempo, siendo Dios el los ha resucitado.

Gloria, Señor, a tu cruz y a tu resurrección.!
En ese día, el infierno se lamenta y se limpia: mi poder esta destruido, recibí un muerto como todos los muertos, pero no pude por ninguna manera el retenerlo y seré desposeído por el de mis almas donde yo era el rey. yo quien desde el inicio de los tiempos, poséis a los muertos, he aquí quien los despierta a todos...”
 

La muerte en adelante no puede romper nuestra relación con Dios, al contrario, allá en la profundidad de el infierno, desde nuestro corazón existe la mirada de amor y misericordia, que nos libera de toda desesperanza encara a nuestros pecados y a nuestras esclavitudes.

Es suficiente de creer en eso para hacerse personas, personas libres.

“ Cristo ha resucitado de entre los muertos, con su muerte el ha derrotado a la muerte y a los muertos les ha dado vida, el ha resucitado de la tumba, como el lo había dicho, el nos ha dado la vida eterna y su grande misericordia”
 

La tradición oriental es antes que nada como el resplandor de la alegría de el día de pascua, no la podemos comprender sin vivirla.

Cristo ha resucitado
Si, el verdaderamente ha resucitado.

 

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