18-25 ENERO : SEMANA POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
PARA RESPIRAR CON LOS DOS PULMONES...

“ es en la medida donde la experiencia espiritual de las diversas tradiciones sera puesta en común con el dialogo ecumenico y pasara de la cátedra de una teología convencional y especulativa a transformarse verdaderamente en ser viva y fecunda”
(P. Boris Bobrinskov)
[1]

El dialogo ecumenico, encontró su expresión viva y verdadera en la misa en comunión con la experiencia espiritual y de la vida interior.
¿Cuales son nuestras experiencias espirituales y a través de cuales experiencias litúrgicas nosotros las vivimos?
¿Somos capaces de comprender y de compartir con los otros nuestra vida interior?
En el origen del ecumenismo existe un deseo, el deseo de compartir el estupor de un reencuentro especial, de un reencuentro que cambie nuestra vida.

«28 La mujer dejó su cántaro y se fue al pueblo a decir a la gente: 29–Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías? ».(Juan 4, 28-29)

 

   EL FUNDAMENTO DE LA EXPERENCIA ESPIRITUAL EN LA IGLESIA ORTODOXA.

La experiencia de la santidad en la Iglesia Ortodoxa, es incluso antes de hacerse conscientemente Cristiano gracias a la vida divina que nos es comunicada por el bautismo – cristianizacion (ya que hay dos sacramentos inseparables dentro de la religión Ortodoxa) y la Eucaristía.

“ Esta “energía” divina que es dada al cristiano por el bautismo- cristianizacion y la Eucaristía , recae en un sentido profundo dentro de las escrituras leídas en la (iglesia).
Y las escrituras se resumen de cualquier manera en el nombre mismo de Dios (salvador), (Liberador) expropiado sobre la cruz de todo nombre propio, otro que aquel del amor: es decir que es en el nombre de Jesús donde se concentra toda la santidad... Ser cristiano, es ser (incorporado) a el Cristo, como dice San Pablo, se nos llama a morir en Cristo y a vivir en su resurreccion, de esa manera la gracia bautismal se hace la cifra y el ritmo de nuestra existencia”
[2]

 

Vivir “en cristo” significa:

  Vivir en la « Iglesia », ya que la Iglesia es el cuerpo sacramentado de Cristo.

Vivir « en el espíritu », el don recibido de el Padre a traves del bautismo- cristianizacion.

Vivir ″en la trinidad″, ya que es como Cristo nos conduce a el Padre.

 

Nuestra existencia es el fruto de una ″circulacion de amor″, donde el don que el Padre nos dios con su hijo es el don que gratuitamente el hijo hace, da su vida, engendrar en nosotros la presencia vivificante del espiritu Santo. Es el amor para el origen de nuestra vida.
El origen de nuestra existencia, fue en un movimiento que se suscitó en una “voluntad de amar” libre y gratuitamente.
Fue cuando se dio Cristo en la cruz que permitio a la fuerza del amor manifestarse. Es por eso que en la tradición ortodoxa es la cruz el signo mas representativo de la resurreccion. El hombre de el dolor es inseparable de la trasfiguracion.

 

 

   El Cristiano : Hombre litúrgico.

 


« La experiencia ortodoxa de la santidad subraya la importancia de eso que no es para ser nadie, según las escrituras de el mundo…es justamente, en esta tradición, la oración litúrgica y la experiencia litúrgica son fundamentales... La primera experiencia de el misterio, es en la liturgia que nosotros hacemos.
La vida litúrgica no es solamente anunciar la “buena nueva”. Si no la participación para la vida nueva…
[3].

La celebración de la Divina liturgia, es antes que nada una invitación a experimentar la alegría y la belleza de el reino a venir. Los cantos, los iconos, las velas, los inciensos, nos predisponen en todas nuestras facultades a participar en la alegría de la belleza del reencuentro con Dios.
 

 

  El cristiano, hombre que se deja observar e iluminar.

 

Nuestra existencia se explica a partir de una mirada que es puesta sobre nosotros.
Es la luz de el rostro de Cristo transfigurado, que nos hace existir verdaderamente.
 

 

"29 Después bajó Moisés del monte Sinaí llevando las dos tablas de la ley; pero al bajar del monte no se dio cuenta de que su cara resplandecía por haber hablado con el Señor33 Cuando acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre la cara. 34 Cuando Moisés se presentaba ante el Señor para hablar con él, se quitaba el velo y se quedaba así hasta que salía. Entonces comunicaba a los israelitas las órdenes que había recibido del Señor. 35 Los israelitas veían que la cara de Moisés resplandecía, y él volvía a ponerse el velo sobre la cara y se lo dejaba puesto hasta que entraba a hablar de nuevo con el Señor[5]

 

Jean Guitton en uno de sus libros consagrado a el reporte entre la ciencia y la fe dice : “no olvidemos ese principio esencial de la teoría cuántica sobre el acto mismo de la observación : que es solo la observacion de otra manera la conciencia del observado interfiere en su definición y aun mas profundamente en la esencia del objeto observado: dando que el objeto observado y el observador forman un sistema.” [6]

 

Nuestra fe nos revela que nosotros existimos porque una mirada de amor es continuamente puesta sobre nosotros. Si Dios voltea su vista de nosotros, el nos quita también la existencia. Como ya alguien ya lo ha remarcado en el famoso “ cogito ergo sum “ (pienso liego existo) de Descartes encuentra su expresión mas completa en el « cogitor ergo sum » (yo pensé cuando yo existí).

 “ mis hijo, se me hace difícil que su cruz no se haga en ustedes un amigo, un confidente; o mas que eso nuestro señor los amara, los instruirá, los fortificara a través de su imagen… no sera solamente de madera, o de metal lo que traducirá para ustedes los tratados de salvación: ellos se marcaran de una manera viviente en sus almas. Ustedes sentirán la acción mas inmediata de aquel que fue, por ustedes atado a la cruz ; se querrán transformar en el, decir como San Pablo: “Vive por mi, es Jesús Cristo”...
 

Tener la mirada de Cristo, o mejor dicho aceptar el dejarse ver por el, significa como lo señala bien la traducción ortodoxa, el dejarse transfigurar por la luz de la resurrección.

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Notes


[1] « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ».  SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, p.7

[2] O. CLEMENT, Prolégomènes,  « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ».  SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, pp15-16

[3] O. CLEMENT, Prolégomènes,  « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ».  SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, p. 18

[4] O. CLEMENT, Prolégomènes,  « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ».  SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, p. 19

[5] Ex. 34,29.33-35

[6] J. GUITTON, “Dieu et la science”, GRASSET, Paris, 1991, p. 127

[7] E. D’ALZON, Ecrits Spirituels, pp.1230-1231

 

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